
Ordizia Rugby Elkartea prioriza la transmisión de valores como la amistad, la solidaridad y el sacrificio, por encima de los resultados deportivos y las competiciones.
El rugby es un deporte que, en nuestro entorno, sobre todo el amateur, comparte principios y referencias con otras modalidades deportivas, aunque tiene valores peculiares, que no propios.
Un deporte de acogida, que no impone ningún requisito ni prueba de acceso para entrar. Un deporte basado en principios sólidos, empezando por el compromiso, que exige responsabilidad, renunciar a muchas opciones de ocio y atarse a un calendario de casi 9 meses; toda una temporada, junto con entrenamientos exigentes y partidos semanales, haga frío, llueva o se den ambas circunstancias. Un deporte de equipo y de competición; el puesto hay que ganárselo. Es un reto en torno a la consecución del balón, que una vez atrapado hay que posarlo tras la línea de marca del contrario.
Una tarea y un deporte de contacto, muy de contacto, que sería imposible de jugar si no se basara en un valor, el respeto, llevado al extremo. Empezando por las reglas de juego, cuya no observancia se considera una falta de disciplina en el rugby y, por supuesto, se sanciona. Asimismo, el respeto al otro equipo, que no es el enemigo, sino el equipo contrario. Qué decir del árbitro, cuyas decisiones no se discuten y al que los jugadores se dirigen empleando el término de señor-señora. Equipos contendientes y equipo de arbitraje. Que tras cada partido participan de ese peculiar y distendido tercer tiempo.
Este deporte, en su proceso de aprendizaje, exige aumentar paulatinamente el nivel de exigencia personal. Rasgo muy importante. Es una disciplina deportiva que fomenta el manejo de la frustración, porque a veces, tras tantos esfuerzos, no se cumplen las expectativas. No vale rendirse, venirse abajo. Ni mucho menos. Es momento de analizar lo ocurrido, detectar dónde está el margen de mejora y seguir trabajando.
Despilfarro solidario de entrega, ayuda, sacrificio, lucha, brega; un colectivo, que genera vínculos que superan la amistad. Caer, levantarse, para volver a intentarlo. Y que en resumen, sin duda, es una excelente metáfora de la vida. Por eso, el rugby tiene un gran peso en el crecimiento personal, y es una excelente escuela para el día a día.
Hay más. En todo caso, hay que recalcar que todo ese esfuerzo tiene su compensación. Que en resumen, gratifica, y deja una huella imborrable.
